“Es tiempo de que nos unamos y peleemos todos juntos”
Hace un mes que los trabajadores del frigorífico Euro S.A. de Villa Gobernador Gálvez están resistiendo el vaciamiento que pretendía realizar la patronal. Desde principios de año se registraron múltiples despidos y recortes. A esa situación se sumaron los sueldos adeudados y un vaciamiento de la empresa que fue generando un caldo de cultivo y una incertidumbre a la cual los trabajadores decidieron hacerle frente colectivamente. Solidaridad de gremios y organizaciones, y al que no le gusta, se jode. “Nos tuvimos que plantar, apropiarnos de nuestro lugar de trabajo y reclamar los sueldos adeudados y el futuro de los trabajadores”.
La dinámica de trabajo del frigorífico Euro es realizar concesiones mediante contratos que renueva anualmente con frigoríficos como Swift, Coto, Matievich y otros a nivel nacional. La materia prima llega a Euro para terminar de ser procesada, Euro se abastece de los otros frigoríficos con tripería y menudencia y procesan los embutidos. Pero el año pasado empezaron a achicar personal cuando de los 400 empleados quedaron 160 luego de las bajas y retiros voluntarios producto de que la empresa cortó las concesiones que tenía con distintos frigoríficos del país. Y este año el conflicto siguió escalando.
En enero del 2025 despidieron a 90 trabajadores. “La explicación de la empresa es que no teníamos materia prima, lo cual era mentira, a la materia prima la estaban vendiendo como grasa y no la estaban elaborando como producto terminado”. El que habla es Hugo Carril, trabajador de Euro desde hace veintidós años –ingresó en 2003- y delegado del Sindicato de la Carne desde 2012 junto a Walter Navarro, Ricardo Herrera y Fernando Benítez.
Por la lucha sindical pudieron revertir la situación de los 90 despidos logrando una garantía horaria, percibiendo el 60% del sueldo y esperando en sus casas a que los llamaran para reintegrarse, cosa que nunca sucedió. “Nosotros reclamábamos el reintegro del trabajo porque no había fundamentos para decir que no tenían producción”, dice Hugo, y agrega: “Nunca tuvieron pérdidas. Siempre funcionó el trabajo con tripería y menudencia. No se explica de dónde sacaban el dinero para seguir pagando los sueldos del 70% que no estaba yendo a trabajar. Hasta que tuvieron problemas con otros frigoríficos por unos cheques que les rebotaron y vino el conflicto por falta de pago”.
El 10 de noviembre, cuando ya les debían los sueldos de septiembre y octubre, decidieron tomar cartas en el asunto, organizarse y resistir. Hugo cuenta que a los empleados que estaban trabajando les dijeron que los iban a volver a llamar y nunca más los llamaron. “Quedó la empresa abandonada, vimos los movimientos en los que se empezaron a llevar la mercadería y la maquinaria. Tuvimos que organizarnos para evitar el vaciamiento”.
“Nos tuvimos que plantar, apropiarnos de nuestro lugar de trabajo y reclamar los sueldos adeudados y el futuro de los trabajadores”. Hugo relata que la situación se vive como una convivencia. “Nos bañamos, dormimos, comemos. Y nos vamos rotando para hacer la vigilancia”.
En un momento del conflicto, la idea era que la empresa presentara la quiebra para que los trabajadores se organizaran en una cooperativa. Pero la empresa no accedió con la promesa de que pagarían los sueldos y garantizarían la reapertura. El pasado miércoles fue la última audiencia en el Ministerio de Trabajo y se habló de que esa reapertura se daría en las próximas semanas. Por lo pronto, pagaron parte de los sueldos y no a todos los trabajadores. Por eso están alertas y expectantes ante este compromiso por parte de la empresa de retomar el trabajo. “La idea nuestra es seguir con la vigilia en la empresa hasta que terminen de cubrir el total de los sueldos adeudados y se confirme la reapertura con la producción al cien por ciento como estábamos pidiendo, que trabajemos todos y no sólo un sector”, explica Hugo.
Mientras tanto, la solidaridad de clase fue llegando desde diversos sectores. Hugo agradece todo el apoyo. “Agradecidos a Aceiteros, a Luz y Fuerza, al Sindicato de la Carne, a la CCC, comedores comunitarios, asociaciones y demás”. Cuenta que han hecho campañas en las escuelas, en los dispensarios, que estuvieron en el Teatro del Círculo y en la Plaza de la Madre en una reunión con organismos de derechos humanos. “Es tiempo de que nos unamos y peleemos todos juntos. Sólo no se salva nadie”.



