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SEGUNDO ROSARIAZO: “PASAMOS DE SER PERSEGUIDOS A PERSEGUIR A LA POLICÍA”

Muchas han sido las formas de negar la presencia de los trabajadores en la historia argentina. Desde borrar toda referencia a ellos en las historias oficiales hasta la destrucción de los documentos, periódicos y otros materiales que las distintas organizaciones sindicales han producido y lo siguen haciendo. Como parte de la lucha ideológica, contra los postulados de las clases dominantes de Rosario que pretenden ocultar las luchas obreras y populares de la ciudad, seguimos insistiendo en recordar año tras año, cada aniversario del Segundo Rosariazo.

Por Leonidas Noni Ceruti – Mirta Sellares

Desde hace años nos hemos propuesto: No olvidar, Rescatar y Difundir las grandes gestas obreras de la ciudad y el país. Unir aquellas luchas con las de hoy, con la voluntad de continuar día a día luchando contra las injusticias de esta sociedad, producidas por los explotadores de siempre.

Hace muchos años, la historiadora Beba Balvé, señaló que el “Segundo Rosariazo o proletario, sigue siendo el hecho maldito de la ciudad. De eso no se habla, no se recuerda, pareciera que el fuego antidictatorial continuara quemando”.

Por eso con la Profesora Mirta Sellares, hace un tiempo realizamos una serie de entrevistas a quienes fueron protagonistas del Segundo Rosariazo, en las jornadas del 19 y 17 de septiembre de 1969.

HORACIO ZAMBONI:

Abogado Laboralista

¿Cuál era el panorama de la ciudad al iniciarse el paro de 38 horas en septiembre?

– Nosotros veníamos de la zona industrial, donde se había parado, y llegamos a Rosario ya avanzada la tarde. Desde la entrada a la ciudad prácticamente ya no se podía avanzar por las barricadas. Ese día en San Lorenzo hubo un acto en las puertas de Molinos Rio de la Plata, que fue reprimido por la policía. Además, habían intentado allanar el Sindicato de Aceiteros. Se volvió a Rosario como se pudo, porque no teníamos trasporte y nos encontramos con que estaba prácticamente tomada, barricadas por todos lados, columnas de humo en distintas zonas.

La gente en las barricadas gozaba de la libertad y la defendía frente a los embates de la represión. Las barricadas eran derribadas, pero se volvían a levantar, y eso prácticamente duro más de 30 horas. Había mucha bronca por la prepotencia militar, la proscripción del peronismo, la intervención de los sindicatos, las conquistas perdidas.

¿Qué balance hacés del Segundo Rosariazo?

– Lo primero que habría que señalar es que ese día las cúpulas militares y los sectores económicos dominantes estaban condenando a muerte a más de 15.000 dirigentes obreros. Unos pocos fueron ejecutados en esos años, pero a partir del golpe del 24 de marzo de 1976 la masacre se hizo efectiva.

La otra cuestión a rescatar es la unidad anti dictatorial. Todos esos obreros peronistas, socialistas, comunistas, que habían salido a exigir sus derechos mantenían sin duda sus diferencias pero estaban juntos en la calle contra la dictadura.

Yo recuerdo por ejemplo que la barricada del Cruce Alberdi, en Génova y Avenida Alberdi, estaba dirigida por el jefe de los bombos de Menem, el Tula, a quien todos conocían porque entonces comandaba los bombos de la hinchada de Rosario central.

Por entonces aparece en el movimiento obrero una pluralidad de posiciones políticas y desde septiembre del 69 en la Argentina ya nada será igual. Onganía tenía los días contados, hubo discusiones en el poder militar sobre como desactivar una lucha que, si no se hacían concesiones marchaba inexorablemente a una explosión violenta que encabezaría, ahora sí, la clase obrera.

La diferencia entre el primero y segundo Rosariazo fue el papel protagónico que en septiembre tuvo la clase obrera organizada sindicalmente. Salían las columnas desde los sindicatos con acciones muy claras de tipo logístico – militar, que arrastran al resto de la sociedad, y a diferencia del Rosariazo de mayo, donde el papel protagónico fue del movimiento estudiantil, con una importante colaboración de sectores obreros identificados individualmente y no organizados sindicalmente.

Por otra parte, en septiembre se le dejó el centro al poder oficial, la gente se refugiaba en los barrios y se combatía junto al vecino, al amigo. Ésta la segunda característica: fue netamente popular.

Pero qué es lo que pasaba en Argentina y el mundo, porque ese Rosariazo, Cordobazo, y lo que sucedió en la Argentina, no puede ser interpretado sin ver lo que estaba sucediendo en el mundo. Había sucedido el mayo francés un año antes y faltaban dos años para que en agosto del 71, en EEUU, Nixon, declarara al mundo que lo habían estafado a través del billete dólar, que no iba a entregar nunca más el oro que tenían y tiene los EEUU, almacenados en Fort Knox, porque no le convenía a los intereses de su economía, cuando declararon la inconvertibilidad del dólar.

La crisis del sistema capitalista a nivel internacional, también se expresaba en la Argentina. Una crisis, que ahora todos se refieren como una crisis del Estado benefactor o el Estado intervencionista, o el Estado regulacionista, los muy sofisticados de la Facultad de Humanidades, de Sociología.

Este Estado ya tenía problemas aquí, y estaban a la orden del día. ¿Y cuál era el principal problema que tenía esta sociedad? Yo creo que hay que decirlo, asumirlo con mucha claridad, que se expresó muy claramente: estaba proscripto el peronismo, una democracia fraudulenta, donde la mayoría obrera que era peronista, estaba proscripta, no podía votar, y de a ratos tampoco podía ir a los sindicatos porque los intervenían, los metían presos y a veces los fusilaban.

El error político de esa clase dominante es que a la mayoría absoluta de la clase obrera la tenía proscripta por levantar las banderas de un estado que no era socialista, estaba claro era justicialista, era la tercera posición, era intervencionista. Pero a los ojos de esa reacción, y en esto podemos decir que tipos como Álvaro Alsogaray estaban avanzados en años sobre Reagan, Thatcher, que había que liquidarlos, como los están liquidando ahora, con la jornada de ocho horas, los sindicatos, las huelgas, las convenciones colectivas, toda aquella legislación que había redondeado Perón, porque hay que reconocer que es la parte del derecho colectivo de los años 30, del derecho colectivo, de las huelgas, etc. No la anterior, de los orígenes heroicos del movimiento obrero de socialistas y sobre todo en nuestro país de los anarcosindicalistas, que son los que conquistan las jornadas de trabajo, se impone el derecho a la sindicalización, se organizan las huelgas e incluso se levantan en armas durante la Semana Trágica en 1919.

Habían dado un nuevo golpe militar y por supuesto imponían intereses económicos, que tienen un hilo conductor todavía con los que están en este momento dominando, aunque no son exactamente los mismos, sí algunos protagonistas como el desgraciado de Krieger Vasena, que se lo ha vuelto a ver en estos días apoyando a otro ministro de economía, como apoyó a todos los ministros de economía que hubo antes.

El caso es que frente a la negación de determinados derechos políticos, hubo una reacción donde ya no sólo actuaron los obreros peronistas, sino que aparece en 1969 una pluralidad política ideológica importante, porque siempre la hubo en estos hechos tanto en Rosario como Córdoba, en Buenos Aires se amenazó, pero no apareció nunca, todavía estamos esperando el Porteñazo, amenazan de vez en cuando y yo creo que no se va a dar hasta el final del tiempo político de este sistema.

En el arranque fue sindical, y en la zona industrial fundamentalmente fabril, como se va a demostrar tres o cuatro años después con ocupaciones de fábricas como en Duperial y Verbano, y la más importante de todas en PASA en 1974 con el control y gestión de la producción durante 28 días, en un récord sin precedentes. La clase obrera, arrastra al resto de la población, donde participan las amas de casa, los desocupados, los jóvenes y hasta los bombistas de la hinchada de Central, como el Tula, que no se le conocía y probablemente no se le conozca nómina salarial fabril alguna.

Todo el mundo salió a combatir con una violencia que quedó en claro en los titulares de los diarios, que es el termómetro de una bronca muy grande, que se había gestado por la prepotencia del poder militar y por la larga proscripción del peronismo, e incluso sectores obreros de izquierda que siguen siendo minoritarios, cumplen un importante papel protagónico. A partir de septiembre del 69 se comienzan a definir distintas líneas políticas y se abre una nueva etapa.

PROFESOR RUBÉN NARANJO:

¿Cómo vivió las movilizaciones del 69?

– Yo participé en todas las movilizaciones que hubo ese año, tanto de los hechos de mayo como los de septiembre, no solamente yo, sino todo el grupo de pintores… no lo hicimos orgánicamente como un cuerpo, sino individualmente, pero todos salimos a la calle. Participamos en la protesta de la calle. Pasamos de ser perseguidos a perseguir a la policía. Frente a las escalinatas de la Bolsa de Comercio, nos dimos cuenta que la policía se había replegado. Eso produjo un gran entusiasmo estudiantil, si bien hubo columnas de obreros que habían apoyado, especialmente los obreros de los Talleres de Pérez, que mandaron una columna importante.

Básicamente, el movimiento de mayo fue producto de la protesta estudiantil. Eso no quiere decir que haya estado reducido a este sector únicamente. Recuerdo estar sentado en una esquina determinada, corrido por la policía, mirar a mi costado y encontrarme con una persona mayor, o profesores y estar junto a mí jadeando, sentado en un cordón. Tomábamos aire y volvíamos. Nadie tomó distancia. Estábamos convencidos de estar en la calle.

Cuando uno analiza esos años no puede dejar de reconocer hechos que pasaron fuera del país y que tuvieron que ver con los comportamientos, con las decisiones. El Mayo Francés del 68 marcó el comportamiento distinto para los jóvenes de todo el mundo. En aquella época estábamos muy deseosos de tener los graffitis de las paredes de Paris. La situación social del mundo era diferente y en Rosario repercutía en forma muy directa. Los jóvenes de aquel momento estábamos muy comunicados. El Mayo Francés derramó toneladas de tinta pero no derramó sangre. No murió nadie en el Mayo Francés, por lo menos como efecto de los conflictos. En cambio en Argentina, tal vez porque somos latinoamericanos y trabajamos de una manera distinta, acá murió mucha gente, tanto en los hechos de Rosario, Córdoba, Corrientes. El 69, para la Argentina fue un año signado por la sangre, por la muerte.

¿Lo recuerda como un hecho espontáneo?

– En este tipo de cosas, hay fechas, hay días, tal día de mayo pasó tal situación, y efectivamente pasaron cosas. Pero esos hechos fueron culminación de procesos. No se elaboraron ese día. Son puntos de llegada de procesos sociales muy agudos que tuvieron distintas vertientes. Mayo de Rosario fue una protesta estudiantil que se desencadenó a partir de la muerte de Cabral en Corrientes. Este hecho encadenó otros de nivel nacional.

¿Cómo se vivieron los acontecimientos del II Rosariazo, de septiembre?

– Se quemaron todos los galpones de la zona oeste de Rosario, se quemaron estaciones ferroviarias, o sea ya no fue solo la protesta fue una acción mancomunada se sectores populares que tomaron la iniciativa de atacar. Esto no era de estudiantes que protestaban y cantaban la Marsellesa, aquí iban con bidones con nafta incendiando los troles y colectivos. Eso la gente lo vio y pensó que eso no era joda, la burguesía misma se asustó mucho ante ese hecho. Yo estuve en la zona norte de Rosario, en Empalme Graneros, y pude ver familias enteras luchando en la calle, con consignas claras o no claras, pero con acciones.

NEGRO AGUIRRE:

Secretario general de ATE Rosario, dirigente durante el II Rosariazo

¿Cuándo se decidió la huelga del 16 y 17 de septiembre?

– En un plenario de mucha discusión le quebramos el brazo a la burocracia que quería el paro matero o dominguero y nosotros dijimos con movilización.

¿Cómo actuaron las columnas obreras?

– La primera acción de nuestra columna fue dar vuelta un colectivo de la línea 58, con gente adentro y todo y ahí el chofer se dio cuenta que había huelga. Seguimos avanzando por 27 de febrero y al llegar a Maipú, nos esperaban los famosos Pumas (grupo represivo del norte de Santa Fe). Y hubo enfrentamiento, tiraban gases, y algo habíamos aprendido y divido las fuerzas, un grupo dio la vuelta por Buenos Aires y encerramos a los Pumas, y se desinflaron los Pumas y seguimos avanzando.

Recuerdo un compañero que le decíamos La Gallineta, un muchacho que era de la sección carpintería, iba a todas las asambleas y nunca hablaba, y ese compañero cuando se armó la podrida, en Bs As y 27 de febrero, saco un montón de baldosas y dijo “Che allá viene un tipo con un colectivo, déjenmelo a mí, este es mío”. Le reventó todos los vidrios y dijo “Bueno me saque toda la bronca que tengo adentro de hace años que me exploten”. Estaba claro lo que dijo, “estos son los que me someten, estos son los que me explotan, ahora soy un soldado de la emancipación”.

¿Qué conclusión sacas de esas jornadas?

– Hasta que un día el paisano termine con este infierno y haciendo suyo el gobierno con solo esta ley se rija “es para todos la cobija o es para todos el invierno”. Y de ahí arrancamos. Si uno aguanta es gaucho bruto, si no aguanta es gaucho malo, porque es algo maldito en esta tierra ser obrero y con un pensamiento autentico nacional, popular y anti-imperialista, esto es lo que ha pasado siempre.

ENRIQUE GIGENA:

Ex delegado ferroviario e integrante de la comisión coordinadora de la Unión Ferroviaria durante los Rosariazos

¿Qué papel jugaron las Comisiones Coordinadoras en la histórica huelga ferroviaria de septiembre del 69?

– En esas luchas de los ferroviarios, que marcaron el reencuentro con los métodos propios y naturales de la clase obrera, hubo una importante contribución de las Comisiones Coordinadoras, que impulsaron y le dieron forma organizativa a la resistencia antidictatorial y contra el sindicalismo colaboracionista.

¿Cómo fueron, en esa época, las asambleas de los Talleres de Pérez?

– Eran asambleas masivas. Recuerdo la del 22 de Mayo de 1969, que se realizó en los lugares de trabajo de las distintas seccionales del gremio y que culminó en la concentración junto al mástil de los Talleres de Pérez, donde se rindió homenaje al joven Blanco y a las demás víctimas de la represión y se resolvió apoyar el paro activo del día siguiente. En el proceso de toda esa lucha se recuperó la democracia obrera a través de las multitudinarias asambleas que se hacían diariamente y hasta dos veces por día rescatando los principios naturales de organización, lucha clasista y restableciendo la unidad combatiente del gremio y su permanente movilización.

HÉCTOR QUAGLIARO:

Dirigente de ATE Rosario

¿Qué pasó en septiembre de 1969?, porque a veces no se sabe bien que hubo dos Rosariazos

– En septiembre del 69 estalla un conflicto ferroviario por la suspensión de dos compañeros que eran militantes sindicales, la Unión Ferroviaria estaba intervenida, se llamó a una Asamblea, se auto convocó a una asamblea en la Unión Ferroviaria. Yo participé en mi carácter de Secretario de la CGT, ellos decidieron un paro, trasladamos eso a un plenario de todos los sindicatos de Rosario y se resolvió hacer un paro, un paro general con movilización. En ese tiempo no sé si la palabra correcta es esa, pero inauguramos un nuevo mecanismo de protesta, que ya no era el paro como se decía dominguero. Sino que convocábamos a la ciudad, o dividíamos a la ciudad en zonas y convocábamos desde las 10 de la mañana a encontrarse en determinado lugar a todos los sectores organizando en cada zona, para confluir en el Centro. Eso produjo una represión, y bueno, se lanzó allí el paro de septiembre, que fue el Segundo Rosariazo, que tuvo también una connotación social muy importante.

 

*Si querés saber más sobre el tema, ya publicamos en la web del SOEAR estas notas:

16 DE SEPTIEMBRE POR TRES: 1955, 1969 Y 1976

https://sindicato-aceitero.com.ar/16-de-septiembre-por-tres-1955-1969-y-1976/

SEGUNDO ROSARIAZO: MEMORIA PARA LA LUCHA

https://sindicato-aceitero.com.ar/segundo-rosariazo-memoria-para-la-lucha/