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DECRETO 33.302: SALARIO MÍNIMO VITAL Y MÓVIL, AGUINALDO, INSTITUTO NACIONAL DE REMUNERACIONES

Por medio de cuatro notas vamos a hacer memoria sobre la historia del Decreto 33.302, la asamblea en la Bolsa de Comercio de los empresarios de la industria, el campo y el comercio, el debate en la sociedad y el lock-out (paro patronal) de tres días en enero del 46. A continuación, la primera entrega sobre el decreto 33.302.

Por Leonidas Noni Ceruti

Desde que fue designado el Gral. Perón al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, desarrolló una intensa actividad. Pero desde fines de septiembre y principios de octubre de 1945, se produjo una crisis dentro del gobierno nacional, y aumentaron los cuestionamientos de la labor que llevaba adelante Perón, impugnada por empresarios, algunos militares y ministros del gobierno nacional.

El 10 de octubre a la mañana, los intentos del gobierno por solucionar la crisis se diluían y corrían rumores de que existían deliberaciones entre gremialistas. Al mediodía, dicho grupo sindical, se entrevistó con Perón y se decidió la realización de una concentración frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión para que se dirija a los trabajadores, anunciando su renuncia.

La calle Perú entre Victoria y Julio A. Roca fue el lugar desde donde, en un improvisado palco, el coronel Perón pronunció su discurso de despedida al finalizar la tarde. El acto se realizó en condiciones especiales: se convoco para el mismo día, no dando tiempo a los opositores organizar una respuesta; se logró la transmisión por la red oficial de radios, y por este motivo se acusó al del presidente de facto Edelmiro Farell de cierta complicidad.

Se reunieron 70.000 trabajadores, convocados por la CGT, y Perón pronunció un discurso que no ha sido valorado históricamente, ya que fue uno de los más importantes que dio. Primero comentó las tareas desarrollas desde hacía un año y medio por la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Lo más importante y lo menos recordado fue cuando expresó: “También dejo firmado un decreto de una importancia extraordinaria para los trabajadores. Es el que se refiere al aumento de sueldos y salarios, implantación del salario móvil, vital y básico, y la participación en las ganancias. Dicho decreto, que he suscripto en mi carácter de secretario de Estado tiene las firmas de los ministros de Obras Públicas y de Marina, y beneficia no solamente a los gestores de la iniciativa –la Confederación de Empleados de Comercio–, sino a todos los trabajadores argentinos”.

Ese discurso entusiasmó tanto a dirigentes como a los trabajadores, y por supuesto, produjo la reacción en contrario de los sectores opositores. El discurso provocó un gran impacto y en la oposición se juzgaba “que ha sido un gravísimo error haber facilitado el micrófono, la tribuna y las radios, y que recién ahora puede evaluarse la peligrosidad de semejante agitador de masas”, al decir de un empresario de esa época.

Acontecería, luego la jornada histórica del 17 de octubre, con la gran movilización obrera y popular, marchado desde los barrios obreros, desde las fábricas, hacia la Plaza de Mayo, en una manifestación que mudaría la situación política, económica y sobre todo social del país. En Rosario, La Plata, Ensenada, Berisso, y en otros lugares, se dieron importantes movilizaciones populares.

La CGT, declaró un paro el día 18 y aprobó un comunicado en el cual en el Punto 6 planteaba: “Que se termine de firmar de inmediato el decreto-ley sobre aumentos de sueldos y jornales, salario mínimo básico y móvil, y participación en las ganancias y que se resuelva el problema agrario mediante el reparto de la tierra al que la trabaja y el cumplimiento integral del Estatuto del Peón”.

Lo que vino después: la pelea por el decreto y la sanción

Pasada esa jornada, los gremios siguieron movilizados. La lucha para que se hiciera efectivo el Decreto firmado por Perón al renunciar, continuó por varios meses, en medio de la campaña electoral.

El 11 de diciembre, se realizó un acto en Plaza de Mayo, convocado por la CGT, el sindicato de Empleados de Comercio y la Federación de Empleados Telefónico. El reclamo central era por la sanción del Decreto que dejara firmado el 10 de octubre el Gral Perón.

Los discursos estuvieron cargo de Néstor Álvarez y Silverio Pontieri por la CGT, Modesto Orosco por los telefónicos, y Ángel Borlenghi por los empleados de comercio. Fueron recibidos por el Ministro del Interior.

Las movilizaciones y reclamos, dieron sus frutos cuando el presidente de facto, Gral. Farrell, el 20 de diciembre de 1945, dicto el Decreto 33.302. Por el mismo se aumentaban los salarios, la aplicación del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVYM), se creaba el Instituto Nacional de Remuneraciones, y se instituía el sueldo anual complementario o aguinaldo.

Esta medida provoco gran júbilo entre los asalariados, indigno a los sectores patronales e incluso el escritor Jorge Luis Borges, ironizo acerca del absurdo que significaba suponer que “el año tenía trece meses”.

Al día siguiente, las crónicas periodísticas comentaban que con motivo del anuncio del decreto, en las últimas horas de la tarde numerosas personas empezaron a congregarse en la plaza de Mayo, la mayoría de ellos pertenecientes a la CGT. A las 20.30hs ya ocupaban casi totalmente dicha plaza, y permanecieron hasta las 22hs entonando canticos y dando vivas a la mencionada sanción.

Antes del discurso por la red radiofónica nacional, del Secretario de Trabajo y Previsión, coronel Domingo Mercante, ingresaron a la casa de gobierno una delegación de señoritas, empleadas de comercio, encabezadas por el Secretario General de la Confederación de Comercio, Sr. Borlenghi. Fueron saludadas por el presidente Farrell y varios de sus ministros.

Luego, el coronel Mercante, dio un mensaje, notificando la sanción del Decreto 33.302, y se refirió a que si bien no se había incluido la participación en las ganancias, ello se debía a que todavía estaba en estudio, y se había anunciado el decreto para no retrasar el aumento de salarios y que con la sanción del sueldo anual complementario, pudiera ser cobrado a fin de ese año o comienzos del venidero.